3. Redacción

3.2. Tipo de secuencia textual

El cuerpo del correo electrónico es muy flexible en cuanto a los tipos de secuencia textual que admite: descriptiva, narrativa, expositiva, argumentativa o instructiva. En muchas ocasiones (como en la del ejemplo que se ha seguido en este documento), los correos electrónicos responden a secuencias textuales expositivas y, por este motivo, se espera que la información se organice de forma lógica, siguiendo un modelo analítico y sintético. Las principales técnicas que pueden usarse son la definición, la clasificación y el ejemplo. Así, los aspectos lingüísticos predominantes serán los siguientes:

  1. Uso de oraciones atributivas (por ejemplo, el NFC es un proyecto destinado a evaluar la interconexión entre dispositivos).
  2. Uso de conectores, sobre todo de distribución (por ejemplo, por una parte, por otra parte), de ejemplificación (por ejemplo, como ahora, por ejemplo), de reformulación (por ejemplo, en otras palabras, es decir, esto es) y de causa y consecuencia (por ejemplo, así, por tanto, de este modo).
  3. Tiempos verbales organizados alrededor del eje del presente, característicos de las oraciones declarativas.
  4. Léxico especializado comprensible para el destinatario.

Si en algún momento hay argumentos –es decir, en los fragmentos del texto en los que se explique por qué una alternativa es mejor que otra, por ejemplo– pueden usarse, además, algunos de los rasgos de las secuencias textuales argumentativas. Principalmente, pueden destacarse los rasgos siguientes:

  1. Verbos de opinión (decir, pensar, opinar, etc.). Es importante no abusar de este tipo de verbos en el texto, ya que, como se ha comentado, la estructura predominante será la expositiva.
  2. Uso de conectores que indiquen contraste (por ejemplo, en cualquier caso, con todo, aun así, sin embargo).
  3. Expresiones con valor subjetivo (muy difícil, sería aconsejable), aunque para usarlas debe valorarse si se trata de un registro formal y, por lo tanto, no pueden usarse exageraciones innecesarias o formulaciones imprecisas.

Del mismo modo, el texto debe ajustarse a la corrección normativa y, para ello, deberá revisarse para que no haya errores de normativa o uso de formas no recomendadas. Sobre todo, es necesario revisar aquellos aspectos que no suele detectar el corrector ortográfico del procesador de textos, como la acentuación diacrítica, el uso de el mismo como mecanismo referencial, la ortografía de las palabras que presentan diferentes posibilidades de escritura (por qué / porque / porqué / por que, sino / si no, sobretodo / sobre todo).